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La ofensiva contra la legalidad del aborto en EE. UU.

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Estados de mayoría republicana buscan forzar una revisión en la Corte Suprema.

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Personas a favor del aborto se manifiestan en Georgia, en un intento de que la ley que lo restringe no salga adelante.

Esta semana, el Senado de Alabama, uno de los bastiones del conservadurismo más duro de Estados Unidos, aprobó por una amplia mayoría –25 frente a seis– una ley contra el aborto que prohíbe la interrupción del embarazo en cualquier etapa de gestación, incluso en casos de violación o de incesto (voluntario o no), también en menores de edad. Los médicos que lo practiquen se enfrentarán a penas de hasta 99 años de cárcel.

La normativa se ha convertido así en la más restrictiva de todo el país hasta la fecha, y solo concibe el aborto en caso de que la vida de la madre corra peligro. 25 senadores republicanos, todos ellos hombres blancos, fueron los responsables de sacar adelante la ley, que un día después fue sancionada por la gobernadora republicana del estado, Kay Ivey.

La actriz que se desnudó en protesta contra ley antiaborto en EE.UU.

Alabama impone ley que prohíbe el aborto incluso en caso de violación

“Esta legislación se constituye como un testimonio poderoso de los ciudadanos de Alabama que consideran que todas las vidas son preciadas y son un regalo sagrado de Dios”, indicó en un comunicado la funcionaria tras firmar la ley que deberá entrar en vigor dentro de los seis meses siguientes.

Sin embargo, todo indica que en ese tiempo la norma será bloqueada en un tribunal de menor rango de la mano de la principal organización de derechos humanos de Estados Unidos (Aclu, por su sigla en inglés), que confirmó que apelará la decisión del Senado para detener su implementación. “Esta ley castiga a las víctimas de violación e incesto al tomar control de sus cuerpos y forzarlas a dar a luz”, dijeron sus responsables.

Paradójicamente, ese es el verdadero objetivo de los republicanos y congresistas antiabortistas que han apoyado la ley desde el Congreso en Washington: tener un motivo para llevar la batalla a la siguiente instancia, la Corte Suprema, aprovechando su mayoría conservadora después del nombramiento de Brett Kavanaugh y Neil Gorsuch como jueces del alto tribunal por parte del presidente Donald Trump. La posición antiabortista de los dos magistrados –y del mandatario– es ampliamente conocida.

Lo que buscan los sectores conservadores es forzar una revisión por parte de la Corte de un fallo de 1973, conocido como la sentencia Roe vs. Wade, que convirtió el aborto en un derecho constitucional, protegido por la enmienda 14 de la Constitución estadounidense.

“Esta ley va a desafiar a Roe versus Wade y proteger la vida de los no nacidos, porque un niño que no ha nacido es una persona que merece amor y protección”, dijo Terri Collins, promotora de la ley, tras la votación. La lógica que suele caracterizar este tipo de normativas antiabortistas tan restrictivas es que quedan paralizadas por tribunales federales porque la jurisprudencia que prima es la de la Corte Suprema, la constitucional; la que quieren modificar los republicanos.

Con esta decisión, Alabama se suma a la ola de estados de mayoría conservadora que en el último año han aprobado –o están a las puertas de hacerlo– legislaciones que restringen el derecho constitucional de las mujeres a interrumpir el embarazo de forma legal y sin poner en riesgo su integridad física, forzándolas inevitablemente a la clandestinidad.

En las últimas horas del viernes, Misuri también se incorporó a esta lista, que devuelve a Estados Unidos a su época más funesta en lo que a despenalización del aborto se refiere. La Cámara de Representantes aprobó por 110 votos a favor y 44 en contra una ley que prohíbe el procedimiento más allá de las ocho semanas de embarazo, aunque haya sido producto de una violación o incesto y, de nuevo, aunque la gestante sea una menor de edad. Trasgredir este límite implicará penas de prisión de entre 5 y 15 años de cárcel para los médicos que lo practiquen.

La personal cruzada de los antiabortistas también se concentra en Kentucky, Ohio, Utah, Misisipi y Georgia, de tradición republicana y religiosa. Este último estado sancionó una legislación a principios de mayo que prohíbe el aborto si se puede detectar el latido del corazón del feto, algo que suele ocurrir en la sexta semana de gestación, periodo en el que muchas mujeres ni siquiera son conscientes de que están embarazadas, según los expertos.

En total, 28 estados han incluido 300 leyes inéditas para restringir el aborto, de acuerdo con el Instituto Guttmacher. Según esta organización, que centra su trabajo en la defensa de los derechos reproductivos, una de cada cuatro estadounidenses ha experimentado o experimentará un aborto antes de cumplir los 45 años.

Las reacciones en contra del movimiento feminista y de mujeres del mundo de la política, las artes y la música estadounidenses, como Hillary Clinton o Lady Gaga, se han sucedido durante toda la semana. El objetivo ahora es presionar para que las demandas de los republicanos no lleguen al Supremo.

JULIA ALEGRE BARRIENTOS
Redacción domingo
EL TIEMPO

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