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El saludo de Junqueras a Sánchez, la foto más buscada en la sesión constitutiva del Congreso

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Oriol Junqueras ya ha manifestado su intención de «saludar y hablar con todos» en lel Congreso mañana –

Los presos electos entrarán al hemiciclo por una zona sólo reservada a diputados; ningún agente puede vigilarles dentro

Nunca en la historia de la democracia el Congreso de los Diputados y el Senado habían tenido que afrontar una sesión constitutiva como la que tendrá lugar mañana. A la ya de por sí difícil situación que supone controlar y orientar a los 350 parlamentarios que en muchos casos se estrenan en el escaño, se suman las medidas de seguridad que ambas Cámaras tienen que tomar con los cinco presos electos del «procés», los que salieron elegidos diputados y senadores en las generales del pasado 28 de abril.

Se trata de Oriol Junqueras, Jordi Turull, Josep Rull y Jordi Sànchez, con escaño en el Congreso, y Raül Romeva, en el Senado. El tribunal que les juzga en el Supremo desde el pasado 12 de febrero por un delito de rebelión autorizó la semana pasada su excarcelación puntual para, por un lado, jurar o prometer sus cargos en la sesión constitutiva de ambas cámaras, y por otro, para recoger sus actas y formalizar su condición de parlamentarios el día anterior, es decir, hoy. La sala que preside Manuel Marchena ha dejado en manos de la presidencia de Congreso y Senado las medidas de seguridad que hay que tomar respecto a estos presos, porque, como señalan fuentes de la presidencia de la Cámara Alta, no solo se trata de conjugar su derecho a formalizar su nuevo cargo con el riesgo de fuga –en el que precisamente se sustenta esa prisión provisional–, sino también en lo que se refiere a la propia seguridad de los reclusos ante posibles incidentes.

Un trámite de media hora

Tanto hoy como mañana el traslado de los presos a las Cortes será idéntico: los cinco serán conducidos desde la prisión de Soto del Real a Congreso y Senado, donde entrarán en vehículos camuflados sin posibilidad de que las cámaras capten su imagen. Una vez dentro del edificio, serán conducidos a la comisaría de la cámara respectiva, que en el caso del Congreso se compone de varias dependencias. En todo momento estarán escoltados por agentes de paisano, pues los uniformados son los encargados de la seguridad perimetral.

En el caso de hoy, el plazo para recoger las credenciales de parlamentario se extiende desde las diez de la mañana hasta las seis de la tarde, y por cuestiones de seguridad no ha trascendido en qué franja horaria se les llevará. Tras cumplir los trámites oportunos, que, según las fuentes antes citadas no tienen por qué extenderse más allá de media hora, los cuatro diputados y el senador serán conducidos de vuelta a la prisión de Soto. Durante su estancia en el Congreso, por el que al menos hoy pasarán de forma absolutamente discreta, no se permitirá la toma de ninguna imagen ni por supuesto que hagan declaraciones.

Mayor problema plantea el día de mañana, en el que la llegada de los diputados se prevé muy temprana y en el que tampoco habrá imagen de los presos electos hasta que dé comienzo la sesión constitutiva. La conducción de los presos de un edificio a otro no se hará por el patio, sino por cualquiera de los otros tres accesos (situados a distintos niveles), y la entrada al hemiciclo tampoco tendrá lugar por los dos accesos principales que dan al pasillo por el que transitan políticos y periodistas. Todo apunta a que se utilizará una zona restringida sólo a diputados que conduce al ascensor que utilizan para subir a la cámara quienes precisan de silla de ruedas. Una vez arriba, alguien de protocolo –dentro del hemiciclo no puede haber agentes de paisano– les acompañaría a sus escaños. Y al igual que sucede cada día en el salón de plenos del Tribunal Supremo, es probable que cuando los demás diputados entren, ellos ya estén sentados en los escaños de sus grupos parlamentarios.

Todas las salidas taponadas

A partir de ese momento, los presos electos ya no estarán custodiados por la Policía, que sí tendrá un «amplio dispositivo» de seguridad desplegado en cada una de las salidas del hemiciclo. Y no habrá limitaciones para fotografiarlos –como a cualquier otro diputado– ni tendrán restringidos sus movimientos. Eso sí, una vez finalizada la sesión, no podrán hacer declaraciones, dar ruedas de prensa ni salir del salón de plenos acompañados de amigos o familiares. El Supremo autorizó esta salida por el tiempo mínimo indispensable y rechazó de forma explícita la petición que formularon Oriol Junqueras y Raül Romeva de participar en cualquier tipo de reunión.

No obstante desde prisión, el propio Junqueras manifestó a la Agencia Catalana de Noticias que mañana tiene la intención de «saludar y hablar con todos», entre ellos Pedro Sánchez, al que quien fue vicepresidente de Puigdemont puede poner en una situación muy comprometida si fuerza esa foto en el interior del hemiciclo.

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